viernes, agosto 15

Aclamado o despreciado pero jamas ignorado

Alejandro Jodorowsky

Su creación es vasta. Abarca cine, teatro, pintura, pantomima, poesía música, malabarismo y psicomagia -en la que personificando a un mago plantea la exploración del enigma interno de cada persona- determinando una visión teatral como agente terapéutico.

Su última película Danza de la realidad, de corte autobiográfico, fue ovacionada y premiada en el Festival de Cannes del 2013. A pesar de ser un octogenario continúa manteniendo con firmeza el ímpetu juvenil, de modo sorprendente. Quizás esta energía provenga de lo que siendo pequeño le señaló su maestro de primaria al leerle las cartas, barajó tres naipes que formaron las palabras ojo y oro, indicando su particular mirada del mundo inscrita en su nombre Alejandr Ojo d Oro wsky.

Hijo de un matrimonio de emigrantes judíos ucranianos, propietarios de un almacén en el desértico Tocopilla, Alejandro comenzó desde pequeño a manifestar condiciones artísticas, fomentado por los circos y teatros que visitaban la zona. Tales conductas lo llevaron a colisionar primero y a romper después con su autoritario padre bolchevique, para quien tales expresiones correspondían a homosexuales.

Años después junto a su familia se trasladó a Santiago.

Con apenas diez años debió abandonar la escuela debido a la discriminación por ser judío. Esto significó que durante largo período se ausentara de la educación formal tomando un rumbo autodidacta, relacionándose por ejemplo con literatos y artistas plásticos. En 1949 -a la sazón de veinte años- formaba parte de la bullante bohemia capitalina.

En esos trajines conoció a André Racz, vanguardista pintor quien lo impulsó al mundo de los títeres, tanto en su fabricación como en su manejo. Al tiempo, la Universidad de Chile lo contrató para montar el primer teatro de títeres y marionetas del país, lo que complementó formando parte del elenco en el popular Circo de Toni Chalupa como principal payaso malabarista.

Cuando Racz emigra a Europa le deja a Jodorowsky se céntrico taller, que en poco tiempo habilitó como sitio de fiestas, en el que se congregaban los más estrafalarios artistas. En aquel lugar conoció a un brillante compatriota: el pintor y crítico de arte Enrique Lihn, que ulteriormente será un genial poeta. Ambos resolvieron marginarse de la poesía escrita y reivindicar la de los actos (poesía aplicada) que fue como un exorcismo social ante numerosos espectadores callejeros.

En los años siguientes la dupla se sumó a las iniciativas escandalosas del antipoeta Nicanor Parra, concretado en los vistosos collages de letras “Quebrantahuesos” instalados en las murallas estratégicas de la capital. Paralelamente Alejandro ingresó al Ballet Nacional de Chile, donde entre otras cosas, una discípula de Gurdjieff le enseñó la danza sufi.

En 1953 -siendo ya un importante exponente de la nueva vanguardia artística chilena- Alejandro se embarcó rumbo a Francia con la intención de ser un miembro de la compañía de mimos de Marcel Marceau. Tras ser alumno de pantomimas de Ettiene Decroux, logró ingresar al teatro de Marceau, transformándose al poco tiempo en su mano derecha. A la par que recorrió muchos países con la compañía de mimos, inició su búsqueda espiritual a través del seguimiento de maestros y de lugares místicos. Esto lo llevó a alejarse de Marcel, a quien en gratitud le obsequió varias obras mímicas de su autoría, destacando por su posterior popularidad La Jaula.

Durante su prolongado lapsus, al estar retirado de los espacios histriónicos, desempeñó diversos oficios como mecánico o pintor de brocha gorda. Pero frente a la petición que personalmente le formuló Marceau -ante la falta de su actor principal- para que lo acompañara a México, Jodorowsky abandona el ostracismo y regresa a las pistas.

Cautivado por la tierra azteca -se radicó por más de veinticinco años- realizó innovadores montajes teatrales. Propuso que el actor debe fundirse con el personaje hasta llegar a extraviar su persona para ser otro y consideraba el texto escrito en teatro como innecesario. Por tanto, creó una nueva cosmovisión artística definida como Efímera o Pánico.

México fue el lugar de experimentación de esta nueva disciplina, realizada en pequeñas performances en las cuales dio rienda suelta a sus obsesiones. Cada acto fue más polémico que el otro (desnudos, orines en el escenario, posturas eróticas, etc.) y por esto sufrió censuras gubernamentales, prisión y ataques de miembros ultracatólicos contra el inmueble donde se presentaba, llegando inclusive a serle lanzado ácido.

En esa época efectuó diversas conferencias en universidades, destacándose la dictada con una vaca en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Su mayor provocación pública y masiva fue en el show televisivo del periodista Juan López Moctezuma, en el que destruyó en vivo con un combo un piano de cola, emulando la labor de un torero con la bestia.

No obstante, en ese período profundizó sus requerimientos espirituales al recibir directamente de Erich Fromm sus enseñanzas psicoanalistas; del budista nipón Ejo Takata la filosofía oriental y de la curandera indígena Pachita, sus conocimientos chamánicos.

Otra tribuna de arte exitosamente explorada por Jodorowsky fue el cine, con más de siete películas que mezclan el surrealismo y formas argumentales del teatro Pánico, más algunos elementos de filosofía esotérica -donde a varias cintas les creó la música incidental- logró mostrar un cine experimental, de muchos conglomerados de imágenes poéticas. Entre sus entusiastas seguidores fílmicos estuvieron Los Beatles, quienes en 1972 financiaron la producción de la película La Montaña Sagrada.

En 1974, vuelve a Francia y junto a Fernando Arrabal y Rolando Topar desarrollan el Movimiento Pánico, el más osado en la vanguardia teatral, pues genera un indescriptible estupor social. Participó igualmente como guionista de historietas gráficas en colaboración de los mejores dibujantes de Europa (sus primeros cómics los había realizado en el diario El Sol de México).

A comienzos de los noventa publicó los fundamentos de una nueva psicología que denominó Psicomagia, que actúa a través de acciones de shock capaces de remecer la intimidad del paciente, de tal forma que llegue a superar sus traumas. Es dinámica y puede generar estados diferentes en cada persona “un rol salvador de catarsis personal” según explica Jodorowsky. Utiliza como elementos de intervención al Tarot y la genealogía por medio de la ceremonia del mago, figura representada por él.

Hoy en día su consagración es de tal magnitud que no extraña que un asteroide -furtivo visitante cósmico- lleve su nombre desde el año 2005.


Oscar Ortiz Vasquez

miércoles, agosto 13

Gabriela Mistral



  A sesenta y cinco años de su estadía en Xalapa

La relación que mi compatriota, la chilena Gabriela Mistral, -ganadora del Nobel de Literatura en 1945- tenía con su país, era conflictiva. No por casualidad más de la mitad de su vida la pasó en otra geografía. En su tierra natal no sólo sufrió rechazo por destacarse como Directora de escuelas primarias – sin poseer un título académico- sino que también por abogar por los excluídos, siendo ella, mujer. Por esto, no titubeó en cooperar desde la pedagogía con la Revolución mexicana, cuando el novel Ministro de Educación, José Vasconcelos, instaurador de un nuevo sistema educacional, la contrató por dos años, entre el 1922 al 1924.

Gabriela Mistral absorvió en México los variados pensamientos que subyacían en ese período, nutriendo su peculiar doctrina político social que la acompañará por siempre: Derechos Humanos: específicamente los problemas de las minorías sociales y raciales. Cristianismo Social: plasmado en la búsqueda de la justicia económica y libertad política. Antitotalitarismo. Antifascismo ,Anticomunismo , Antimilitarismo y la oposición a toda tiranía. Pacifismo: apoyo a las tácticas de no violencia activa de Mahatma Gandhi, ataque a las guerras imperialistas y a la proliferación nuclear. Latinoamericanismo: Promoción de la Reforma Agraria y la Emancipación de los pueblos del yugo norteamericano. Ilustrativo fue su apoyo incondicional y su difusión a nivel mundial de la lucha de Cesar Augusto Sandino en Nicaragua, contra las tropas de ocupación estadounidenses. Lo bautizó como “General del pequeño ejército de hombres libres.”

La importancia de su estadía en México en la década del veinte y de los principios que aquí gestó, la hicieron aceptar el regreso, en compañía de su secretaria Doris Dana, esta vez a tierras veracruzanas. Invitada por el Presidente de la República, Miguel de Alemán, en diciembre de 1948, fue recibida por el Gobernador del Estado de Veracruz, Adolfo Ruíz Cortinez. Ante el interés que despertó su arribo en la ciudadanía, Mistral realizó un cúmulo de actividades en la zona, como la inauguración de bibliotecas, escuelas públicas – algunas de las cuales llevaron su nombre- e infinidad de conferencias que se transmitieron por estaciones de radio.

Paralelamente, al interiorizarse Gabriela de la persecución política que el Presidente chileno, rabiosamente anticomunista y de corte autoritario, Gabriel González Videla, emprendió entre otros, en contra de Pablo Neruda, ella apuntó en su Diario íntimo, Bendito mi lengua sea, recuperado entre sus archivos y publicado el 2009, “Yo quisiera evitar el viaje a México, mientras dura la tensión que hay en Santiago. Conozco muy poco a Neruda en lo personal, mucho en su obra, que admiro profundamente. Es seguro que aún se encuentra en Chile. Es lamentable tales vicisitudes en un gran poeta como él, y es mi deseo más vivo que todo se solucione satisfactoriamente”.

Por su parte, Gabriela Mistral también estaba en una posición incomoda con el Poder Ejecutivo, a pesar de que se le designó como Consuleta ante Veracruz, su nombramiento oficial no llegaba. Ella ignoraba que tal gesto constituía una resolución internacional, pues la adversión se debía a cuando Gabriela, recién galardonada con el Nobel, fue recibida en audiencia por el Presidente de Estados Unidos, Henry Truman. En la ocasión, intempestivamente la poetisa señaló “Señor Presidente, ¿no le parece una vergûenza que siga gobernando en República Dominicana un dictador tan cruel y sanguinario como Trujillo? Yo quisiera pedirle algo, un país tan rico como el que usted dirige debería ayudar a mis niños e indígenas de América Latina, que son pobres, que tienen hambre y no tienen escuelas”.

Convencidos por la administración norteamericana, de la inminente Tercera Guerra Mundial contra la Unión Soviética, el gobierno chileno se alineó con Estados Unidos e impuso una política de caza de brujas contra los hipotéticos enemigos. Si bien en un primer momento estuvo dirigido contra militantes del Partido Comunista, en los meses siguientes, se hizo extensivo a otros sectores, que eran sospechosos a la visión imperialista, dentro de las cuales se encontraba la díscola y provocadora Gabriela.

Frente al silencio de Santiago de Chile a su designación oficial en el Consulado, expresó en su Diario “Vivo como nunca viví: sin saber donde estoy mañana, me han abandonado. Hoy recibo cartas de un patricio nuestro, senador y jurista que me dice que está pidiendo mi traslado a Italia. Parece que se están burlando”. Esta incertidumbre, sumada a la alta temperatura del puerto le generó un grave problema de salud, que derivó en que por recomendación médica se fuera a vivir a la Capital del Estado, Xalapa, donde se le declaró huesped de la Hacienda El Lencero, a fines de abril de 1949.

Por entonces la ciudad de Xalapa, tenía aproximadamente 60 mil habitantes, la circundaban cinco ríos y los recorridos citadinos eran mayoritariamente caminando, pues la locomoción colectiva y los automóviles eran escasos. La inauguración de la Avenida Ávila Camacho y el drenaje de la calle Úrsulo Galván que ostentaba para la época un poderoso alumbrado público recibieron a la Mistral en plena modernización y transformación de la urbe. Dos poderosos medios de comunicación, el Diario de Xalapa y la estación de radio XEKL, mantenían diariamente conectados a los xalapeños con el resto de México y el mundo.Ya restablecida en la nueva ciudad, Gabriela se hizo asidua visitante del Mercado Jauregui y constante asistente del cine El Lerdo. Participó concediendo un sinnumero de ponencias, generalmente en el Colegio Preparatorio, hoy conocido como la Prepa Juarez. Entabló también una fluída relación con la Universidad Veracruzana, a la cual cooperó con varios artículos en la revista Uni-Ver. Paralelamente recibió en su lugar de residencia las visitas de destacados intelectuales, artistas y políticos, entre ellos el expresidente Lázaro Cárdenas.

Sin duda, la mayor atención de la Mistral fue concedida a los integrantes de la revista de cultura de Ciudad de México, ABSIDE, editada por los hermanos Mendéz Plancarte (de orientación católica, lo que marginó la publicación, por los críticos de los círculos literarios). Gabriela ejerció fuerte influencia entre las poetisas, Emma Gomez, Margarita Michelena y Rosario Castellanos, miembros activos de la revista.

En agosto del año ´49, llegó a México -tras escapar de su persecución política- Pablo Neruda para participar en el Congreso Internacional de Partidarios de la Paz. Nunca sabremos porqué no se reunieron, no obstante que ella, meses antes en conjunto con un grupo de intelectuales chilenos, representaron ante los poderes públicos de Chile la conveniencia de aprobar el libre retorno a la patria del escritor, “maestro renovador de la poesía hispanoamericana” que se encontraba en el exilio.

Al arreciar los ataques en Chile contra su persona y su obra, entre ciertos grupos académicos, Mistral interiorizó su ánimo apuntando en su cuaderno “Cosas muy malas han dicho de mí en aquel país que Dios me dió por patria. A ciertos compatriotas solo les falta atribuirme un asesinato. También eso anda en biografías escritas allá adentro, en las cuales se dice que Romelio Ureta se mató por mí, aunque sabe la justicia que se mató por un desfalco hecho en vísperas de su casamiento forzado con una señora que le pedía lujos. También las lenguas infames han dicho allá que Yun, mi sobrino, se mató por causa mia, dándomelo incluso como obsesionado por amor de mí. No desea volver a lugares del mundo donde se hace con los propios asuntos una novela policial. Yo no soy ningún dechado, tampoco una cosa extraordinaria. Yo soy una mujer como cualquiera otra chilena. Mejor me pongo a regar estas plantas que pongo en mi tierra, en el jardin del Lencero”.

Ya repuesta de salud, Mistral resolvió regresar a Veracruz para retomar su cargo consular honorífico. Refirirá así su alejamiento de Xalapa “En esta casa de horizonte desatado, con la hierba alta y dulce, en contorno con los corredores callados por la gracia del ladrillo culto, con el agua próxima, pero dormida, con el arcangel celador de su higuera hindú al costado y con cada aposento diverso pero igualmente aceptador, con el fuego rojo y morado de las bugambilias, con la iglesia greco-romano y con unos ponientes abrazados. En esta casa de época noble que guarda su nobleza, mansión celada por la mano vigilante de una patrona santa y el trato fuerte de un patriarca y por cuidado de cada uno de sus servidores. Bajo estas tejas sin trizadura y estas puertas con cerrojos nocturnos y tan aceptadores de día para cada huesped que llamó – y fueron muchos- durante medio año. Aquí viví yo en paz y dulzura, siendo todo lo feliz que pude ser y deseé en cada uno de los ciento ochenta días la dicha de sus castellanos y la de México conjuntamente. Una larga vida para ellos y toda buenaventuranza para esta patria dos veces buscada y hallada dos veces.Y me voy volviendo la cara a cada paso para retenerla un poco más y mejor bendecirla”.

Durante un año aguardó inútilmente -a pesar de la promesa del Ministro de Relaciones Exteriores chileno- el decreto correspondiente a su nombramiento oficial. Su interés en el cargo era poder completar años como funcionaria pública para así obtener una justa jubilación.

Finalmente, optó por volver a la docencia esta vez en Estados Unidos, abandonando México en diciembre de 1950. Solo en el ´53 y cambiado el Gobierno en Chile, fue designada Cónsul en Nueva York.

En lo que concierne a su patria, recién en 1954, Gabriela recibió su homenaje -tardío- por su Premio Nobel.

No sorprendió a quienes conocían a la poetisa, que durante su velatorio en Nueva 



York, estuviera junto a su ataúd los emblemas patrios de Chile y de México, sus 


 
tierras de origen y de elección.


Oscar Ortiz Vasquez, historiador chileno.
Bosquejo de su próximo libro sobre Gabriela Mistral en México.

domingo, agosto 10

ANTILLANCA

Antillanca significa en mi pueblo, perla del sol. 

Así me llamó mi abuela el día que mi madre dio a luz en medio de araucarias, junto a un pozón de aguas calientes, cuyo vapor termal me salvó de no morir de frio aquella tarde otoñal. Mi abuela Millaray asistió a mamá en el parto que según los cálculos estaba pronosticado para 20 salidas más del sol.
 
Alejadas de casa e internadas en la profundidad del bosque las dos mujeres avanzaron extasiadas por la senda que el olor de los pinos y la tierra virgen les dictó como natural destino. Cuenta mi abuela que mamá quiso lavar sus pies cansados en la orilla de la poza calurosa y que el relajo fue tal que se recostó y  apoyó la cabeza en la arenilla húmeda que bordeaba las piedras. Sin premonición cerró los ojos, abrió las piernas y comenzó a pujar. Millaray alcanzó a estirar los brazos y sujetarme la cabeza que ahí mismo bendijo lanzando salpicones de agua tibia, mezcla del agua densa y purificada de mi madre Relmu y la sangre de la tierra misma, que brotada entre las piedras.
 
Relmu, que en mapudungun significa arcoíris, me besó en la frente mientras lanzó un gemido de dolor tan intenso, que la hundió en el barro que toda la sangre derramada había formado en el suelo y con sus enormes ojos negros abiertos, entregó su cuerpo a la pacha mama. Sus relieves de hembra aguerrida formaron un firme montículo rocoso multicolor.
 
Mi abuela me tapó con su manta negra, esparció hojas de eucaliptus en los rastros de Arcoíris y me cobijó en su canasta acostándome sobre yerbas recogidas, cuyo olor se quedó a vivir en mi cuerpo  y según decían tenía un efecto pacificador en la gente.
 
La sonrisa de mi abuela demostraba orgullo por mi llegada, su mirada en cambio dejaba ver la espina que la muerte de su única hija le dejó para siempre, clavada en el espíritu.
Mis abuelos me criaron hasta el día de sus muertes. Millaray como flor de oro cubrió con sus raíces el recuerdo del abuelo Curihuentro que se esparció como un círculo negro al centro de la última fogata que alcanzamos a encender juntos.
 
Yo tenía 7 años, cinco ovejas, un perro y gallinas con pollos a los que les perdía la cuenta. Recuerdo que los días siguientes a la partida de mi abuela, me sentaba con los pies en el río a comer las frutas cocidas que quedaban en la olla grande.
 
No duró mucho, porque la vecina enterada ya de la tragedia, decidió dar aviso en la municipalidad del pueblo más cercano de la terrible situación de la niña huérfana. Recibí muchos apretones cariñosos en las mejillas, hasta que una tarde en que el frío me estremecía los huesos llegaron en una camioneta a buscarme unos señores que se hacían llamar tíos. Estuve en varios lugares, pasé por doctores, papeles y muchas preguntas hasta que una noche me encontré durmiendo en mi nueva habitación, en casa de la familia Sarmiento.
 
Aprendí mucho con ellos, llegué a dominar tan bien su idioma, que olvidé el mío casi por completo. Aquí llevo viviendo cinco años, sé levantarme al amanecer, prepararles pan para su desayuno, hacer las camas, limpiar los pisos, ordenar las cosas que casi nunca están en su lugar, cocinarles cazuelas, carnes, porotos o lo que me pidan.  Por las tardes lavar las ropas, plancharlas y dedicarme a coser prendas rotas o jugar con los niños de la casa.
 
Siempre hablamos de lo muy agradecida que debo estar, ellos me salvaron de ser devorada por pumas o malcriada por indios salvajes que vivían por ahí.
 
Además amablemente decidieron conservar las tierras y la antigua casa que pertenecía a mis abuelos, aunque para no distraerme con recuerdos, nunca me llevaron a visitarla. Pero me quedo tranquila porque ellos me cuentan que cuidan el lugar y a los animalitos.
 
A veces me da pena que tengan que hacer sacrificios por mí, como pagarles a más de quince personas para que mantengan ese lugar. Me cuenta la señora que es muy grande y que las frutas, verduras, animales y árboles crecen sin parar. Si hasta un negocio debieron montar, porque no hallaban que hacer con tantas cosas. Y con el tiempo incluso tuvieron que comprar camiones.
 
Por todo lo que han hecho por mí es que me da vergüenza lo que voy a hacer, pero mis pensamientos ya no me dejan opción. He intentado acostumbrarme a mis nuevas tareas, pero el asco es tan profundo que por las noches, su olor se me impregna en la nariz y las arcadas me nacen desde el alma.
Yo sé que les debo la vida y que nunca tendré la forma de pagarles, pero mis lágrimas ya no se detienen. Siento una pena muy grande.
 
Esa noche, don Raúl vino como de costumbre y me golpeó en la cara por no estar desnuda. Me tiro las trenzas y cuando estuve en el suelo se me enterró como una lanza afilada. Con mucho dolor en el vientre tomé el cuchillo con que había cortado los choclos, porque a doña Elvira le ha antojado comer pasteles toda la semana. Y en una de las vueltas en las que quedé encima de él, en un solo suspiro mío, le rebané el cogote. Su sangre hedionda impregnó mis manos con las que le cerré los ojos, para que nunca más se atreviera a mirarme.
 
Por la mañana, cuando doña  Elvira abrió bruscamente la puerta, en busca del marido perdido, un rayo de luz que se colaba por la techumbre con forma de una esferita radiante, la encegueció un instante. Para luego descubrir la escena, que extrañamente emanaba un olor a yerbas tan fuerte que la mujer debió salir de la habitación a desmayarse más allá.
 
              La perla del sol se quedó hasta el anochecer iluminando la cara del difunto, mientras que de Antillanca nunca más se volvió a saber. 


 Victoria Lozano Díaz

*cuento finalista en el Concurso de cuento Revista Archivos del Sur
Noviembre 2009

martes, agosto 5

Nicanor Parra, el antipoeta chileno

Ad portas de un siglo de vida

No siempre existe la oportunidad de celebrar el centenario de un magno rupturista en el arte, creador de una nueva escritura para la poesía, donde introdujo un lenguaje directo, lleno de sarcasmos y risas, mucho más cercano al cotidiano. Esta condición sin duda, lo hace acreedor de ser uno de los más innovadores juglares del siglo XX que aún está activo y lúcido.

Es que Nicanor Parra Sandoval (nacido en el sur de Chile el cinco de septiembre de 1914) a pesar de ser un excelente profesor de física y matemática, desde joven se dejó envolver por la experimentación artística. Conoció en su mocedad a su connacional Vicente Huidobro, figura inquieta de las letras hispanoamericanas, que vivió en París en los momentos cruciales de la poesía de vanguardia, a la que contribuyó con su original Creacionismo de tanta trascendencia en la literatura española de entreguerras. Vicente implantó la influencia de Apollinaire y sus “caligramas” y de los poetas franceses preocupados por la descripción metafórica e instuitiva del mundo: el dadaísmo de Tristan Tzara o Pierre Revérdy. La finalidad de Huidobro fue convertir al poema en un objeto autónomo: “inventa mundos nuevos” aconsejó.

Impactado por esta propuesta estética, Nicanor Parra se declaró en la década del ´30 su discipulo más entusiasta. Sus primeras incursiones las efectuó en el campo de las artes, a comienzo de los cincuenta, siendo la más audaz, la intervención poética realizada en conjunto con Alejandro Jodorsky y Enrique Lihn. Siguiendo el espíritu dadaísta ocuparon muros en varios lugares de Chile con textos elaborados a partir de recortes de diarios superpuestos a modo de collage, sobre un gigantesco papel al que llamaron Quebrantahuesos. Con esto buscaron plasmar una corriente de tipo visual que consistía en la alteración organizada de distintos materiales impresos, cambiando de forma radical el sentido de ciertas oraciones.

En 1954 Nicanor -hermano mayor de la folklorista Violeta Parra- estrenó una nueva forma de apreciar el númen. Postulando que hasta entonces, la poesía tradicional en hispanoamerica era en decasílabas, es decir, usaba versos de once sílabas. Para el chileno esta era una lírica que tiene tono pomposo y unos elementos poéticos sin sentido, falsos y rígidos para el hombre común. Proponiendo entonces, la antipoesía (anti significa “en contra de”) pero no en contrariedad a la poesía, sino contrapuesta a la ortodoxia. “Poesías escritas como quien habla, sin metáforas, ninfas ni tritones, donde el lenguaje y sintaxis no se ajustan al modelo literario de la poesía clásica”- escribió en el texto Poemas y Antipoemas publicación fundacional de esta corriente literaria, llamada filosofía Parriana. En poco tiempo su lira se hizo transgresora y novedosa, pues pasó a ser una radiografía del hombre actual, cargado de sarcastismo.

En pleno mandato de Salvador Allende, cuando la mayoría de la intelectualidad y artistas cooperaban vivamente con el gobierno, la disonancia la generaba Nicanor Parra. Infundido de un anarquismo individual, sacó a circulación en 1972 el libro “Artefactos” obra visual hecha de una pequeña caja de cartón que contenía más de doscientas tarjetas postales, producidas con diseños y figuras en donde se podían leer diferentes frases yuxtapuestas que mezclaban crítica y humor, tanto hacia los gobernantes como a los opositores de la coalición de partidos de izquierda, Unidad Popular.

También por ese período montó una exposición de rasgos dadaístas, que tituló Trabajos Prácticos, donde presentaba botellas de Coca Cola, restos de vidrios, papel higiénico, fotos de personalidades, libros de Marx y Engels, Mao, Hitler, entre otros, que iban acompañados de pequeños textos mordaces para la sociedad chilena, violentamente dividida. Es precisamente con uno de sus poemas, recogido de Artefactos, donde expuso su postura filosófica:

Hasta cuando
siguen fregando
la cachimba.

Yo no soy derechista ni izquierdista
yo simplemente rompo con todo.

Inmediatamente producido el cruento Golpe de Estado, en 1973, Nicanor dió su beneplácito a tal acción, rehusando igualmente a proporcionar cualquier auxilio o repudio a las crueles violaciones a los Derechos Humanos, las que incluyeron también a sus familiares, entre ellos los hijos de Violeta Parra. Sin embargo, defraudado por el rumbo de extrema represión que tomaba la dictadura, Parra desde la Universidad de Chile – donde impartía clases- concibió en compañía de artistas literatos la revista Manuscritos, de alto contenido humorístico en contra de la situación imperante en Chile, que además reeditaba el Quebrantahuesos, como elocución de visibilidad que causó tal enfado en la cúpula castrense universitaria, que la publicación fue confiscada y él expulsado sin apelación de la casa de estudios.

Al año siguiente -1977- escoltado por veteranos actores, escribió y llevo a cabo una obra de dramaturgia de tipo circense donde cuatro payasos (en alusión al cuarteto que integraba la Junta de Gobierno) se dedicaban a perturbar con golpes a los asistentes al espectáculo. Dos semanas después la carpa donde se exhibía “Hojas de Parra” fue incendiada durante el toque de queda por agentes de la temida Dirección de Inteligencia Nacional (DINA).

Sumido en esa realidad, descartó abandonar el país, resolviendo eso sí, retirarse de los círculos públicos y culturales, manteniendo silencio en cualquier opinión, aunque fuera literaria. En compañía de sus hijos, nietos y sus mujeres, Nicanor Parra se recluyó algún tiempo en la Cordillera de Los Andes y luego en la playa de Las Cruces, contigua a Isla Negra, residencia de Neruda. Esta ausencia no le impidió producir ocho libros en esta etapa.

Tras el ostracismo de más una década, reapareció en las postrimerías del régimen de Pinochet, realizando una acción de arte desde la cima del Cerro Santa Lucía - lugar donde se inició la fundación de Santiago de Chile- donde homenajeó a los familiares de los detenidos desaparecidos y ejecutados. Retomando activamente los espacios sociales que había abandonado.

Sorpresivamente esta figura marginal y provocadora, recibió en los inicios de los años noventa, el premio mexicano Juan Rulfo, que lo catapultó al ámbito internacional. A su vez, su consagración como figura de culto corrió a cuenta de la nueva camada de muchachos literatos, encabezado por Roberto Bolaño, quienes alzaron al poeta como su mentor. Gracias a estos lectores jóvenes, la huella del adelantado antipoeta fue reivindicada ante sus antiguos detractores, que hoy celebran alborozados su natalicio.

Oscar Ortiz, historiador chileno.

domingo, junio 1

Mujeres de puño y letra

He querido reflexionar sobre otro tópico muy importante en la emancipación femenina -que va más allá de la participación política,la incorporación al mundo del trabajo o de la píldora anticonceptiva- tal es, su mundo literario.

Muchas sociedades apostaron durante centurias a que la mujer solo sabía transitar en ámbitos domésticos o maternales. Por ello, muchas veces eran analfabetas, lo que llevaba peyorativamente a las culturas dominantes a definirlas de incapaces. Durante un tiempo histórico largo, impresos de mujeres estuvieron ausentes. Pero luego de la revolución francesa y del advenimiento de la primera fase de lo industrial, la sensibilidad femenil; expresado en la diferenciación del masculino, se manifestó notoriamente en las bellas artes durante el siglo diecinueve.

La hija del filósofo inglés,William Godwin - que creó el concepto ideológico del Anarquismo- Mary Shelly (1797-1851), publicó en 1818, su obra “Frankestein”, convirtiéndose en una de las pioneras al compartir con los hombres el lenguaje escrito. Fundadora del género de ciencia ficción, logró con su texto, descubrir la perversión que puede traer el desarrollo científico (la electricidad en este caso) por medio del uso irresponsable de la tecnología, en la búsqueda del poder divino. Es además quizás el libro más veces adaptado al cine.

La aparición en 1852, de la novela juvenil, “La Cabaña del tío Tom” escrita por la cristiana norteamericana, Harriet B. Stowe (1811-1896) en tono moralizador, provocó un profundo impacto en aquel país al dramatizar las penas de los negros (Familia del Tío Tom) y la inhumanidad de la esclavitud (sus patrones blancos). La autora adquirió la vocería de la protesta emotiva de más efecto contra la servidumbre de color, que cualquier agitador abolicionista. Para muchos historiadores, “La Cabaña del tío Tom”, fue el portaestandarte de los antiesclavistas, que ulteriormente desencadenó la guerra civil estadounidense.

También en el plano de las incipientes luchas proletarias contra el capitalismo urbano, la presencia intelectual femenina fue vital para la formación del pensamiento socialista.

Flora Tristán (1803-1844), peruana- francesa, elaboró las primeras investigaciones sobre la emancipación de su género y de los derechos de los trabajadores, siendo la autora de la consigna “Proletarios del Mundo Uníos”, en 1840 en la publicación del programa socialista La Unión Obrera, que ocho años después se adjudicó Carlos Marx en su célebre “Manifiesto del Partido Comunista”.

Luisa Michel (1830-1905) francesa, desde su poesía rebelde y la filosofía anarquista encabezó la insurrección armada de la “Comuna de París”, la cual identificó con el ondeamiento de la bandera negra, diseñada por ella. Comentará Luisa Michel en los años posteriores, que de esa ocasión nunca abandonó la indumentaria masculina, pues a través de ella, podía liderar a los contingentes sindicales.

Semejante travestismo realizó la novelista francesa, Aurora L. Dupin (1804-1876) quién debió además cambiar su nombre al de George Sand. Desde pequeña percibió que su secreto del triunfo literario era dar forma artística a las impresiones cotidianas y personales. Pero ello requería frecuentar espacios geográficos que estaban prohibidos a su sexo: posadas, sala de bares o diversión, viajes, torneos bélicos, etc. Entonces optó por integrarse al orbe masculino, sustituyendo su vestimenta y filiación. Su producción se separa del romanticismo o de la novela histórica, al combinar pasión con fantasía e introducir en ella como héroes a los humildes de la tierra, rompiendo así con la costumbre de los ídolos novelescos que eran generalmente personajes aristocráticos. También en 1848, participó directamente en las barricadas callejeras de París, componiendo manifiestos para los trabajadores, arengando a los alzados y fundando un periódico obrero.

Entretanto en nuestra América Latina, la corriente literaria del Modernismo empezaba a consolidarse, en la última década del diecinueve. Inspirado en el nicaragüense Ruben Darío, se emprendieron profundas innovaciones y rarezas en la métrica castellana. Se destierra el engolamiento romántico de la prosa, reemplazando el adjetivo tipificado por el sugerente. El Modernismo también depuró el idioma escrito y hablado. El verso igualmente experimentó una renovación al nutrirse de dos fuentes francesas: el Parnasismo y el Simbolismo, de los que se extraen la actitud de desamparo, angustia y tedio. El poeta es el modelo literario, en contraste a lo existente, donde imperaba el modo literario-político expuesto por Sarmiento, Mantalvo, Arboleda y Martí. Entre los jóvenes que adhirieron entusiastamente al movimiento, emergió un trío de mujeres poetas, que centradas en la insatisfacción y la sublimación de la entrega física, logran con su talento, valentía y perseverancia romper el monopolio literario masculino.

Juana de Ibarbouro (1895-1979) uruguaya, Alfonsina Storni (1892-1938) argentina y la chilena, Gabriela Mistral (1891-1957) unidas en soledades, frustraciones y melancolías, lograron construir un numen imaginario existencial esperanzador de la autonomía femenina. Estas tres mujeres de América, regeneradoras además de las letras, consiguieron desde sus inspiraciones líricas ser las precursoras en América Latina de una estética disímil dentro de las letras que perdura hasta hoy y cuya obra es obligatoria al goce literario.


Oscar Ortiz, historiador chileno.
Tanto interés que tiene Estados Unidos en esta página, nueve visitas al mismo tiempo, y de las mismas ciudades!! bueno, los norteamericanos siempre revisando lo que pasa en el patio de atrás.

sábado, abril 19

domingo, marzo 16

Centenario de José Revueltas

Solitaria travesía de un hombre ético


Diversas actividades de rememoranzas se han estado desarrollando en México con motivo de los cien años del nacimiento del escritor y revolucionario, José Revueltas. A pesar de que Octavio Paz en Post data señala que Revueltas “es uno de los mejores escritores de mi generación y uno de los hombres más puros de México”, su lugar en el contexto latinoamericano es casi nulo.

Pienso que más allá de la escasa difusión de sus libros, una de las razones fundamentales de su ostracismo, fue su descarnado repudio a las desviaciones del marxismo, expresadas en el Stalinismo. Revueltas fue un Marxista Leninista convencido, siempre manifestó a través de su obra la necesidad de mantener una conciencia crítica en torno a las actividades sociales de su país. No hay duda que su estética no coincide con Neruda, cuya óptica es y fue reverenciada por la izquierda latinoamericana. El mexicano, fue creador de una nutrida bibliografía, que incursionó en la narrativa, cuentos, poesía, ensayos, obras teatrales, artículos periodísticos y guiones cinematográficos, es merecedor de un peso y resonancia de talla mundial.

José Revueltas nació el veinte de noviembre de 1914 en Durango. Miembro de una familia humilde y extraordinariamente dotada de talentos, como fueron sus hermanos Silvestre, el virtuoso músico, Fermín, innovador pintor, y Rosaura, gran actriz. José desde tempranos años, mostró su interés y gusto por las letras. Aprovechando su trabajo en una imprenta y las bibliotecas cercanas, escribió a sus trece años, cuentos con sello Dostoievskano. En ese periodo sufrió una crisis religiosa, donde empezó a buscar explicaciones de Dios, lo que lo llevó a alejarse -según sus relatos- de la educación formal. En tal búsqueda descubrió la Biblioteca Nacional de México como fuente de aprendizaje, encontrando sustento a sus preguntas filosóficas por medio del materialismo histórico.

A los quince años, como militante activo del Partido Comunista mexicano, fue sorprendido por la policía como orador de un mitin obrero callejero, razón por la cual fue encarcelado. Esto no mermó su inquietud social, al fundar varios sindicatos de la construcción - de tinte combativo- y dirigir el periódico revolucionario El Partido. Estos hechos le valieron su confinacion por parte de los gobiernos de esa época a realizar trabajos pesados en territorio insular por tres años. Esta experiencia carcelaria en las Islas Marías, le permitió escribir su primera novela Los muros del agua, inaugurando una constante a través de toda su obra: la decisión de jamás apartar los ojos de lo tangible.

“Me interesa la realidad en su movimiento dialéctico, por eso no dicotomizo el bien y el mal, los tomo como opuestos que se interpenetran. Por eso mi literatura es escéptica. Yo no pertenezco a una escuela, a una moda, a una generación, pero si creo en la duda, como uno de los grandes valores humanos. Mi literatura es trágica, pues creo en la contradicción en el hombre, ya que vive consigo mismo y con el medio que lo rodea. Y sin embargo, esa disyuntiva lo mantiene vivo”. Aclaró Revueltas en una entrevista radial.

Sus largas permanencias en penales por motivos políticos que sufrió en buena parte de su existencia, le permitieron estudiar detenidamente el devenir de los individuos sufrientes. Fruto de ese espíritu es la novela El luto Humano, donde podemos encontrar nuevas formas expresivas que se apartaron radicalmente de la temática habitual, de la novela azteca de esos años. También en los más de veinte guiones cinematográficos que realizó, el concepto de dialéctica y su aplicación a la narrativa, fue su recurso técnico literario predilecto.

Su activismo partidario padeció un quiebre cuando se comprobó que varios de sus camaradas de partido estuvieron involucrados en el asesinato del exiliado jefe bolchevique, León Trotsky, acaecido en Cuidad de México en agosto de 1940. Este criminal suceso, a los ojos de José Revueltas, mostró que una feroz dictadura y una nueva clase privilegiada, emanada del Partido Comunista se había instaurado en la URSS. Desde ese momento, por medio de numerosos artículos, ensayos y conferencias pasó a ser un activo detractor del socialismo soviético. Sus publicaciones, la obra teatral Cuadrante de la sociedad y la novela Los días terrenales, fueron las que precipitaron su escarnio público por parte de la izquierda mundial, especialmente en latinoamerica, donde la vanguardia artística e intelectual demostraba incondicionalidad al régimen dictatorial.

En 1943, Revueltas formó la Liga Socialista (más tarde Liga Espartaco Lenninista). Planteando un grupo no aperturista, dado que no confiaban en el sistema, más allá de las personas que detentaban el poder, pues es el orden político social el que había que revisar y transformar. Culparon en parte a la intelectualidad mexicana por ser solo un adorno o clown intelectual al servicio de los gobiernos de turno. Su propuesta eran los consejos de trabajadores y sociales dentro de la estructura política y económica del país.

En los años siguientes adquirió un papel preponderante en las emblemáticas luchas sociales, siendo incluso culpado y condenado a 27 años de cárcel, por instigador de las movilizaciones estudiantiles que culminaron con la Masacre de Tlatelolco en octubre de 1968. Indultado en 1971 por sus graves problemas de salud, se dedicó con su habitual vehemencia a defender a los Derechos Humanos violados por el bloque socialista.

Enfrascado en esas luchas, murió el 14 de abril de 1976. Con los años, su pensamiento comenzó a ser revalorado como fuente de reflexión honesta y valiente. Sus obras literarias son consideradas trascendentales, innovadoras y portadoras de una estética propia y original.


Oscar Ortiz, historiador  

sábado, marzo 8

El desafío de la Segunda Independencia

Rubricar por parte de los más de dos mil delegados la acta configurativa de la Central Única de Trabajadores – el 12 de febrero de 1953- en pleno verano, no fue algo caprichoso ni fortuito de la comisión organizadora. 

Desde que comenzó a esbozarse la posible unificación de obreros y empleados en torno a la nueva entidad asociativa, para muchos estaba claro que debía orientarse hacia el sindicalismo revolucionario. Tal postura en cambio no la compartía el Partido Comunista y algunos socios de ruta, quienes abogaban por una Central meramente reivindicativa. Postulaban que cualquier modificación socioeconómica debía ser impulsada por la vanguardia del proletariado – según la teoría Leninista- a través de un Partido Obrero y jamás desde el sindicalismo. Para los Socialistas Populares aliados con Anarquistas, Trostskistas con el apoyo de Clotario Blest, la flamante Central de Trabajadores no sólo sería la gran movilizadora social callejera como se había evidenciado en el Chauchazo y la caída del Gabinete de Concentración Nacional, al término de los años cuarenta, sino que también la rectora de los cambios sociales y políticos que requería el país, como en su momento lo fue la CGT Argentina (1945) y la que realizaba por esos mismos meses la Central Obrera Boliviana (COB) ,enmarcada en la Revolución de Abril de 1952.

Filosóficamente este grupo fundacional de la CUT, compuesto entre otros por Ernesto Miranda de la FONACC, Humberto Valenzuela, dirigente de los obreros municipales, Eduardo Long Alessandri, abogado laboralista, José Piñera, dirigente de los empleados de Corfo y ANEF y padre del actual Presidente de la República, Gonzalo Drago, dirigente de ANEF y destacado literato del Grupo de los Inútiles de Rancagua, y Waldo Grez, presidente de ANES, (hoy en día único sobreviviente de este conglomerado) tenían a la Generación del Centenario como mentores. Estos guías, a su vez, encontraron en el poeta y pensador cubano José Martí, el fundamento para cuestionar el proceso independentista de América Latina en el siglo XIX. “Estados Desunidos del Sur, donde las débiles repúblicas cayeron en manos de caudillos, caciques o pretorianos, representados en una especie de cesarismo democrático, manejados por las oligarquías criollas”, enfatizó la visión Martiana. Esta Generación del Centenario (1910, Chile) representada dentro del terreno de las letras por algunos como Alejandro Venegas, Enrique Mac-iver, Nicolas Palacios, Baldomero Lillo, Luís Emilio Recabarren, planteaban que conmemorar la centuria de república independiente era inexistente y falaz. Como esta convicción era coincidente entre amplios sectores de jóvenes de la América Latina de ese entonces, en poco tiempo se replanteó la cohesión latinoamericana o el indoamericanismo. En ese contexto, la juventud de nuestro continente de los años 20 y 30 concluyeron en la conveniencia de propulsar una Segunda Independencia; la económica. Y su concreción alrededor del nacionalismo continental, como puente entre lo que es el análisis de nuestra realidad local, con el escenario regional. Esto construirá en los años posteriores - pensaban- la conformación de un bloque continental capaz de oponerse a la presión de los imperialismos de turno, que vulneran nuestra autonomía. Por ello, esta corriente de pensamiento sometió a un profundo examen histórico-crítico todo lo acontecido con la independencia en América del Sur y su consiguiente fracaso de los Estados Unidos del Sur, inspirado por Francisco de Miranda. La actuación de los libertadores de la región comenzó a ser debatida y recuperados para el imaginario social. De ahí la fuerza moral que ejerció en la CGT Argentina, José de San Martín y Pedro Murillo en la Revolución Boliviana en sus combates contra las oligarquías. Fue bajo este ascendiente histórico que el grupo sindical chileno eligió el doce de febrero (día de la Independencia de Chile en 1818) como fecha fundacional de la Central Única de Trabajadores. Con tal acto, buscaron legitimar esa efeméride.

Es sabido que tras un breve gobierno independentista presidido por José Miguel Carrera, la España Realista reconquistó nuestro país a sangre y fuego luego del Desastre de Rancagua, lo que precipitó que las huestes chilenas se refugiaran en Mendoza, donde el Gobernador de la región, José de San Martín, determinó fusionar sus tropas con las de O´higgins para constituir un poderoso ejército libertador que combatió a los ibéricos. Ambos personeros además de Bolivar y Sucre – entre muchos- integraron una sociedad secreta que tenía como finalidad luchar en diferentes zonas en contra de los españoles y ulteriormente establecer la unidad latinoamericana. Por tanto, luego de instruirse militarmente durante más de dos años en Plumerillo, Argentina, tal ejército al mando de San Martín y O´higgins, ingresó a Chile donde se enfrentaron en varios combates con los hispanos. Finalmente obtuvieron una derrota concluyente estos últimos, lo que permitió la proclamación de la independencia en Talca, en un magno acto.

Durante cinco años una virtual asociación entre ambos países gobernó esta geografía, logrando igualmente formar una poderosa Fuerza Armada que liberó en 1821 del territorio peruano la presencia española y ungió la República del Perú. Pero este espíritu continental perdió un sustento fundamental cuando sectores patrioteros derribaron a Bernardo O´higgins por supuestas subordinaciones a intereses foráneos. Fue tal el encono contra el General que no solo murió en el exilio – casi en la pobreza- sino que el día de la independencia fue abolido, para reemplazarlo por el dieciocho de septiembre Realista. En los años siguientes el proyecto Bolivariano, expresado en la Gran Colombia, desapareció de la historia a la par con el destierro y deceso de Simón Bolivar. Por eso para Clotario Blest y sus compañeros, el nacimiento de la nova central sindical, en ese día específico, era redimir el sueño bolivariano, que a través de esta entidad tenía la posibilidad de refundar Chile.

Este propósito, que está registrado en los primeros documentos de trabajo de la Comisión de los 25, órgano sindical a cargo de organizar el Congreso Constituyente, empezó a perder fuerza a fines de 1952, producto de la presión que ejerció el Partido Comunista que amenazó con no sumarse a la nueva entidad de los trabajadores si no se aceptaban sus posturas partidistas. En poco tiempo lograron modificar la concepción de la Patria Grande Latinoamericana, por otra en la que el bloque socialista debía ser referente doctrinario. Graves discusiones por la situación se suscitaron entre los miembros de la Comisión de los 25, llegando en ocasiones a forcejeos físicos, no obstante -considerándose que se estaba a semanas de la inauguración de la CUT- la fecha no fue modificada pues ya estaban ratificadas las invitaciones a los delegados.

De toda esta experiencia y su espíritu revolucionario, sólo el doce de febrero, como fecha, sobrevivió a esa gran iniciativa integracionista latinoamericana y promotora de cambios en la que los trabajadores eran fuerza y motor.

Oscar Ortiz, historiador y secretario de Clotario Blest entre 1970-1990.

sábado, noviembre 23

El cuarto reservado de Clotario Blest

Al celebrarse el 17 de noviembre, los 114 años de su natalicio, quiero recordar parte poco conocida de la existencia de Clotario: su amor por las artes y sus disciplinas. 

Es sabido por quienes trabajamos con Blest, que había en su casa un compartimiento que se mantenía herméticamente cerrado. Cuando alguien ingenuamente -principalmente periodistas o visitantes extranjeros- pedían acceder a ese cuarto para algunas fotografías o imágenes cinematográficas, Clotario se negaba rotundamente.


Durante los primeros años que laboré con Blest -en calidad de secretario personal, título asignado por él- jamás me permitió ingresar ni asomar por esa área. Ello alimentaba en mí, diversas conjeturas sobre tan extraño proceder y que a mis 16 años, yo apreciaba fantasiosamente. Empero, algunos viejos camaradas de la ANEF y de la CUT, se congregaban junto a Clotario en esa sala, donde se oía que primaba el buen humor, que yo podía percibir desde la otra ala de su domicilio.Hasta que una tarde de 1972, el dueño de casa me comunicó que iría a por varios días a un seminario de historia social a la Universidad del Norte en Antofagasta, solicitandome que por favor fuera diariamente a alimentar a las palomas y gatos. Mientras me entregaba su manojo de llaves. 


Aquella noche casi no dormí por la espera de lo que me deparaba. Cuando abrí la puerta del cuarto prohibido al amanecer, la panorámica que me recibió me congeló.


Centenares de libros antiguos y nuevos, de diversas materias, descansaban en filas de anaqueles que cubrían los añejosos muros de adobe. Se sumaban ordenadas rumas de textos- a semejanza de torres- que reposaban en el suelo. Muchas carpetas con recortes de artículos periodísticos, fundamentalmente de crítica literaria y de arte – algunos subrayados y con anotaciones al margen- se atesoraban. En un rincón de la muralla que daba a calle Santa Cruz, una fotografía en sepia de una silueta con tupidos bigotes, cruzado por una caligrafía ilegible en el costado derecho, se destacaba por la elegancia del marco. Armonizando con la austeridad del lugar, sobre un esquinero estaba asentada una radio a transistor, conectada a un tocadiscos, en cuyo interior se encontraban apilados cajas con discos, preferentemente orquestados. Entonces en un impulso inconsciente me puse a examinar al azar los libros. Muchos clasificados por autores o materias.


En la tarde que nos reencontramos, luego de su regreso, Clotario me agradeció las gestiones domésticas relativas a sus mascotas. A quemarropa Clotario, esbozando una sonrisa, me preguntó ¿tiene todavía dudas de que yo oculto algo ignominioso en mi casa?...Agregando que su rigurosidad respecto a ese aposento, obedecía a que allí ejerce de acuerdo a las lecturas o sonidos musicales profundas reflexiones. “y todo sitio en que se medite tiene que ser celosamente protegido, como acontece en los conventos o templos” agregó.


Me explicó que las artes han sido su predilección desde pequeño y como vió en mi bastante interés en ese tópico, me invitó a acompañarlo. Por lo que empecé a llegar a su casa muy de mañana pues a esas horas Clotario realizaba estas actividades. Recuerdo que en algún momento, nos acercamos a la foto del hombre bigotudo y señalándolo con su índice me confesó: él es mi tío Alberto Blest Gana, hermanastro de mi padre y fundador de la novela en Chile, quizas mi consideración por lo artístico venga de ahí...A la vez que me enseñaba una veintena de obras en primera edición de su pariente y dedicadas a Ricardo, progenitor de Clotario.


Aprovechando los ratos libres que yo poseía por las prologadas huelgas secundarias – en los meses ulteriores- comencé a concurrir matinalmente. Sin referirmelo, percibí que deseaba orientarme implementando un novedoso recurso pedagógico. El primer paso era estudiar una escuela literaria o de Bellas Artes y seleccionar a un exponente de dicha corriente, él mismo me prestaba los textos que siempre traían adosado en las solapas comentarios y críticas de publicaciones sobre el autor y su obra. Era ideal para Clotario, que investigara al menos tres títulos atingentes al tema, para así construir mi propio juicio estético. Conocedor integral del lenguaje grecolatino -paralelamente- descifraba magistralmente la etimología de las palabras usuales en el castellano. Además del conocimiento bibliográfico, las continuas y amplias charlas que sosteníamos con literatos, artistas plásticos, músicos e histriones, que se presentaban en su hogar, constituyeron para mi otra gran fuente de aprendizaje. Fruto de estos coloquios que realizábamos en su biblioteca personal, pude develar los estrechos vínculos que Clotario mantenía con la vida cultural.


Gonzalo Drago, funcionario de la Tesorería de la República, dirigente de la ANEF, e importante integrante del grupo literario Los Inútiles, de Rancagua, me puso al corriente de los viajes que Clotario realizaba a esa ciudad, sólo con el proposito de escuchar la poesía de Oscar Castro. Los otros miembros de Los Inútiles – frecuentes asistentes a la casa del sindicalista- Felix Miranda y Baltazar Castro, confirmaron la cercanía de Blest con ese grupo. Un día muy de mañana, me encontré con Jorge Tellier y Enrique Lihn, bebiendo café con Clotario, tambien me interioricé por el músico Domingo Santa Cruz – quien sentado al lado de Blest susurró- que el fundador de la CUT estuvo muy ligado en su adolescencia a Enrique Soro -el virtuoso pianista pionero en plasmar su obra en discos que recorrieron el mundo- con quien compartía tertulias musicales. En otra ocasión, Samuel Román, el escultor de las canteras y Premio Nacional de Arte (1964), me narró como le gustaba a Clotario dialogar y cooperar en las obras metálicas que esculpía Totila Albert. A su vez, gracias a la visitas de Camilo Mori e Israel Roa ,a Clotario pude apender de pintura. Por su parte, Manuel Rojas y Benjamin Subercaseux también eran asiduos visitantes de Blest. Una mañana cualquiera, encontré a Clotario comentándole a Claudio Giaconi – a la sazón periodista de la UPI en Estados Unidos- que su obra Difícil Juventud, era demasiado psicológica. 


Pero, toda aquella hermosa dinámica, que en lo personal desarrolló en mí un espíritu libertario – frente al sectarismo político partidista que sacudía al país- se esfumó cuando a fines de septiembre de 1973, el domicilio de calle Santa Cruz, fue allanado por fuerzas militares y civiles. Esa tarde no sólo nos vejaron, sino que saquearon casi en su totalidad el acervo que guardaba en aquella habitación.


Mi preciado tesoro, producto de toda una vida se va en ese camión militar- fue lo único que me comunicó Clotario.


En las semanas siguientes, libreros del sector de San Diego -aledaños al inmueble de Blest- encabezados por Luís Rivano, devolvieron cerca de mil quinientos libros, de un total de casi seis mil. (Estaba estampado su nombre y firma en cada ejemplar). Que por kilo, les habían ido a vender los saqueadores. En cambio, no recuperó nunca sus discos, pinturas y esculturas – creados especialmente para él- igual que todo el patrimonio de Alberto Blest Gana, incluyendo la citada fotografía.


A fines del primer trimestre del 74, logramos rearmar humildemente su habitación, pero ahora con una nueva función: se instala el mimeógrafo. Soporte para nuestro boletín informativo del Comité de Defensa de Derechos Humanos y Sindicales (CODEHS). Esta situación hizo que con mayor razón esa sala fuera celosamente reservada.

Oscar Ortíz.

lunes, octubre 28

GRANDES MUJERES DE LA HISTORIA ACTUAL

COMPARTO UN TEXTO QUE ESCRIBÍ HACE ALGUNOS AÑOS, A PROPÓSITO DE LA GRAN MAESTRA LAURA MOYA.

DESCANSA EN PAZ COMPAÑERA, TE VAS SIENDO UN EJEMPLO.

                                       Saber es acordarse (Aristóteles)

Hay mujeres que luchan un día y son buenas, otras que luchan por años y son mejores, pero las hay que luchan toda la vida, esas son las imprescindibles.

Laura Moya Díaz, ilumina todos los miércoles la entrada de la Casa de Memoria José Domingo Cañas, espacio que junto a otras personas lograron levantar tras incansable trabajo, en recuerdo de las valientes mujeres y hombres que se atrevieron a combatir el terror de la dictadura.

Psiquiatra de profesión, Laura siempre tuvo una orientación comunitaria de su trabajo, llevando hacia las poblaciones con otros médicos, una nueva forma de abordar las enfermedades.

Éramos un equipo que iba a terreno y visitábamos a los pacientes y personas en general que sufrían de alguna enfermedad mental o trastornos a la inteligencia”. 

El trabajo que se hizo fue de organizar a las personas para que fueran capaces de enfrentar esta realidad con la que conviven, preparando monitores dentro de los mismos vecinos para que coordinaran junto a los consultorios el tratamiento de estos males.

“Fue uno de los proyectos de la Unidad Popular, que consistía en generar autonomía a los pobladores, dar las herramientas y potenciar las capacidades para que enfrentaran sus temas de salud”, explica Laura.

Este trabajo alcanzó a desarrollarse en algunos lugares del sector norte de Santiago, porque luego vino el golpe de Estado.

Quienes trabajábamos en la periferia de las ciudades por el fortalecimiento social, fuimos perseguidos, detenidos, expulsados de las universidades y en mi caso, me echaron del Servicio Nacional de Salud, al cual pertenecía”. Mientras tanto surgían muchas necesidades, las personas estaban nerviosas, angustiadas, tenían miedo e incertidumbre.

Entonces Laura se dedicó a trabajar con quienes no podían asistir a los hospitales, porque eran buscados por los militares, ya no sólo en su especificidad de psiquiatra, sino que también curando las heridas de protestantes y combatientes. Ese trabajo duró más de diecisiete años, primero de forma independiente y más tarde a través de los organismos de Derechos Humanos que surgieron, como la Vicaría de la Solidaridad.

Una vez terminada la dictadura, el trabajo fue rescatar la memoria, saber lo que había pasado, porque no había transparencia, investigación ni justicia durante esos años”.

Miembro del Depto. de DDHH del Colegio Médico, rescataron la biografía de los 21 doctores asesinados en ese periodo y por los cuales publicaron dos libros “Los que fuimos médicos del pueblo” y “Ellos se quedaron con nosotros”.

El año 1990 Laura, que participaba también en el grupo de ayuda a Cuba, dedicándose a reciclar papel para imprimir nuevos libros y enviarlos, recibió algunos textos muy valiosos con los que fundó la biblioteca José Martí, que luego siguió creciendo con donaciones. Esta biblioteca existe hasta el día de hoy, pero muchos de sus textos ahora son parte de la Casa de Memoria, a la cual Laura se volcara desde el año 1999.

Ese año comenzamos la lucha por recuperar la casa José Domingo Cañas 1367, en Ñuñoa, que fue ocupada por la DINA (dirección de inteligencia nacional) desde 1974 como centro de detención ilegal y tortura”.

En esta casa estuvieron detenidas más de 180 personas, de las cuales 50 fueron hechas desaparecer. Una sola, se sabe que fue asesinada allí, Lumi Videla Moya, sobrina de Laura.
Lumi fue detenida junto a su esposo en septiembre del `74. Él se encuentra desaparecido, y ella fue asesinada en una de las sesiones de tortura que allí se practicaban, su autopsia señala que murió asfixiada por una obstrucción de boca y nariz.

El caso de mi sobrina fue terrible, bueno, como lo fueron todos…Una vez que la mataron, tiraron su cuerpo a los jardines de la embajada de Italia, para implicar a los asilados que se encontraban allí”.
La justicia y la memoria son valores por los que hasta el día de hoy trabaja Laura, quien a sus 82 años continúa todos los miércoles encendiendo las velas en la entrada de la casa, cuyo sitio fue declarado Monumento Histórico Nacional el año 2002, y de la que están a cargo familiares y amigos de los detenidos.
La velatón tiene el sentido de homenajear a los caídos por luchar por sus ideales y contra quienes la violencia se ejerció de modo inhumano”. Laura, sin importar la lluvia, el frío ni los obstáculos que puedan presentarse, todos los miércoles, desde hace más de diez años enciende la luz del recuerdo, de la sabiduría y de la dignidad.

Gracias a su trabajo hoy es posible contar en Santiago de Chile con una Casa de Memoria como espacio de reflexión e historia, pero también de vida y construcción. El lugar está abierto a la comunidad para aportar en el desarrollo de la conciencia y de los derechos humanos.
Todos los miércoles entre las 19:00 y 21:00 horas se puede asistir a la velatón y la casa puede visitarse de lunes a domingo. También cuenta con salas para desarrollar foros, reuniones o exposiciones, más información en www.fundacionjosedomingocanas.cl
Victoria Lozano Díaz



OTRO TEXTO 

DOMINGO A LA CHILENA

Hace más de veinte años que el país retornó a la democracia sin establecer aun la quimera de alegrías, libertades y justicias sociales prometida por la coalición de gobiernos de centro derecha (Concertación) con quienes la dictadura pactó el traspaso de poder. Por eso no es de extrañar que veinte años después perdieran su cetro para que la derecha, única otra opción de gobierno, regresara a la casa presidencial, esta vez por la vía democrática. Lo cierto es que actualmente, entre unos y otros no hay diferencias en el proyecto de país que le proponen de manera superficial al pueblo, por lo que las elecciones, único ejercicio democrático que se les permite profesar a los nacionales, están cabalmente desacreditadas por las masas populares y sobre todo por los jóvenes que para esta altura y justificadamente han desarrollado una fuerte partido-fobia.

En esta trama, no resultó sorprendente, pero sí aberrante que la derecha más dura anunciara con bombos y platillos, un homenaje al dictador (por fin) muerto -pero presente en toda la estructura institucional- a realizarse el domingo 10 de junio de 2012 en un teatro de la capital.

El homenaje

Dudo que exista un nombre más preciso, para la “Corporación 11 de Septiembre”, que unifica dos existencias lamentables, Corporación (bien descrita en el documental canadiense Corporaciones ¿instituciones o psicópatas?) y 11 de septiembre, fecha fatídica del golpe militar en Chile el año 1973. Esta organización fue la que públicamente organizó y llevó a cabo el homenaje al dictador, escondiendo tras la deplorable figura de su presidente Juan González, (que genera más lástima que rabia, por su vejez indigna y disparates de “pensamientos” erróneos y faltos de realidad) a una masa importante de seres vigorosos que agradecen los asesinatos, las torturas y el robo de su general a la nación que democráticamente había optado por unirse popularmente y vivir de forma activa el gobierno de Salvador Allende.

La contradicción de estos es tan clara, que debieran abiertamente dejar de esconder su amor por la violencia en sentimientos nacionalistas, capaces de justificar el asesinato y la desaparición de miles de chilenos, en nombre de Chile. ¿Qué es lo que aman del país? ¿Las riquezas robadas de las que pueden gozar? ¿Sus privilegios de clase al margen de la realidad? ¿Para qué mentir y mentirle a sus hijos, si bastara con reconocer-se como bestias de gustos refinados, como excéntricos patógenos que en la misa han encontrado el punto de fuga a su perversidad quemante?

El propósito del homenaje, fue estrenar el documental “Pinochet”, ganador de un premio fantasma otorgado por el festival estadounidense “Del Gran Cine Hispanoamericano, en Miami”. El video -dirigido por Antonio Zegers Blachet, quien no asistió ni a la premiación ni a su estreno y se desligó de su opera prima señalando que era un trabajo a pedido, una historia más- comienza con una frase aclaratoria que señala que su trabajo existe gracias a la libertad y pluralismo intelectual vigentes en Chile. Otra paradoja de la hipocresía con la que se celebra una libertad de expresión devuelta tras borrar la verdad por 17 años de dictadura y desbaratar medios y enteros a balazos en la cabeza.

En los créditos del flamante equipo audiovisual figuran un tal Iván Varas como productor general y una Claraluz Caselli, como guionista, que bien han sabido llevar la clandestinidad que obliga la vergüenza.

Pinochet

Del dictador no importa cuánto se diga, hay que estar en Chile para sentir las secuelas de la dictadura financiada por Estados Unidos. No hay terremoto en ese país (que es de los más sísmicos del mundo) capaz de generar daños tan profundos y perdurables. Todavía hoy está vigente la Constitución Política impuesta por el régimen y lo que de ahí se deriva, sistema de elecciones, educación, materias primas, salud, pensiones, derechos humanos (y sus violaciones constantes), todo lo que los administradores de la democracia posterior y presente se han encargado de pulirle al autodenominado jaguar de Latinoamérica, más conocido como laboratorio del neoliberalismo.

La calle

Ese fue un domingo lluvioso.

Gris.

Laura y su fiel compañero Bernardo comenzaron desde temprano a repartir los afiches que habían logrado sacar en contra del homenaje junto a las otras Casas de Memoria. Además, ella y él habían hecho algunos a mano, por si los tres mil impresos se hacían pocos. Así que repartieron la cara del asesino y algunos datos históricos para recordarle al país de la mala memoria y la poca vergüenza que ese homenaje era una aberración, una patada en el rostro a los sobrevivientes, a los familiares de los detenidos desaparecidos, torturados y ejecutados, a los inocentes, otro golpe a la humanidad.

Laura Moya a sus 82 años es de las imprescindibles, interpretando a Silvio, de las que luchan toda la vida. Psiquiatra de sueños locos, como libertad, igualdad de oportunidades, justicia y democracias participativas, trabajó en el gobierno de la Unidad Popular llevando salud a las zonas periféricas y en la dictadura atendiendo a los heridos por los militares, mientras cargaba el dolor de haber perdido a su sobrina de 26 años, en 1974, cuando agentes de la DINA (Dirección de “Inteligencia” Nacional) secuestraron a Lumi Videla Moya y su marido Sergio Pérez Molina. Él sigue desaparecido, tras haber sido llevado al centro de detención y tortura de la calle José Domingo Cañas, en Santiago de Chile, denominado Cuartel Ollagüe. A Lumi, que también fue llevada a ese lugar, la mataron por asfixia, luego de una sesión de tortura. Su cuerpo fue arrojado un cuatro de noviembre al interior de la Embajada de Italia, intentando culpar del asesinato a los asilados que se encontraban allí.

Cuando terminó la dictadura oficial, Laura regresó al centro de tortura una y otra vez, junto a otros familiares de las víctimas, encendiendo velas ininterrumpidamente todos los miércoles por más de diez años, en memoria de los caídos y sobre todo para frenar el avance frenético de la comodidad del olvido y la ignorancia.

En esa época la casa estaba convertida en una juguetería, cuyo dueño fue capaz de incendiar, con tal de que no la fueran a declarar Monumento Nacional, lo que tras persistentes reclamos de grupos de Derechos Humanos, encabezados por el tesón de Laura, ocurrió el año 2002. Desde ese momento comenzó a operar allí la Casa de Memoria José Domingo Cañas, como un espacio que ha sabido recuperar y promover la memoria histórica, los derechos humanos y la dignidad.

Bernardo, además de llevar la bolsa con los panfletos, desplegó junto a Laura un lienzo que copia la frase de uno de los murales de la Casa, “Aquí se asesinó la carne pero no la idea”.

Bernardo de Castro, hijo de detenido desaparecido, se encargó de resguardar a Laura en la encarnizada aparatosa que Carabineros de Chile desplegó para proteger al homenaje de los terroristas que defienden los derechos humanos. Su padre es uno de los 119, nombre con el que se denominó a los cien hombres y 19 mujeres víctimas de la Operación Colombo, que los hizo aparecer en prensa extranjera y nacional como asesinados en otros países por sus propios camaradas. Inolvidable resultó para él la portada del diario La Segunda del 24 de julio de 1975 que tituló sin pudor que los 119 habían sido “EXTERMINADOS COMO RATONES”.

Ese domingo la violencia del Estado demostró una vez más del lado de quien está, mientras afuera del homenaje, en las calles, el pueblo, Laura, Bernardo y cientos de personas repudiaron el acto, tragándose el gas envenenado de las bombas lacrimógenas, recibiendo los torrentes de aguas toxicas lanzadas por los carros blindados, enfrentándose con dignidad a la represión histórica que padece Chile y desafiando el cómodo letargo instaurado en los miles que optaron por quedarse ese día en casa, disfrutando de otro domingo a la chilena.

A SU MEMORIA LAURA, GRACIAS POR TODO.